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Vernissage. Primer encuentro ¿qué es la joyería contemporánea?. 07/09/2019

Vernissage es una propuesta para encontrarnos en un espacio distinto, interactuar, y debatir sobre el mundo de la joyería contemporánea en general, y ciertas expresiones en particular. 

Y así como no hay un único modo de hacer joyería, tampoco hay una sola manera de mirarla. Por eso, Vernissage es un ciclo abierto que busca aproximarse a este universo desde múltiples ángulos, en búsqueda siempre del maridaje perfecto

Ciclo Vernisagge 

Primer encuentro: Sàbado 07 de Septiembre. De 18 a 20hs.  
¿Qué es la joyería contemporánea?

A menudo nos hacemos esta pregunta, y junto con María Eugenia Ramos de Joyas Mukenia abrimos las puertas de su taller para compartir e intercambiar reflexiones, opiniones propias y de otros artistas sobre qué podemos decir acerca de ésta actividad que nos convoca. 

Incluye: aperitivo + acompañamiento.

Material post encuentro con links de interés según lo charlado.

Cupos limitados.Lugar: Palermo Soho.  (Actividad arancelada)

El cumplimento del deseo: disfrute y placer en la obra de dos joyeras argentinas (Publicado en AJF)

https://artjewelryforum.org/the-fulfillment-of-desire

Cuando hablamos de temas tabú suele haber un enfoque predominante, lo que significa que las que las maneras en que estos temas suelen estar representados tienden a ser un tanto homogéneos. Y el deseo femenino, el disfrute y el placer no están exceptos de eso.

Todo aquello que hace al universo sexual femenino, marcado por el placer, suele ser tratado como una falta. Falta de falo, falta de otro, es decir, faltas que dan cuenta de una incompletud. En esta manera particular de hablar sobre el placer femenino, este es casi siempre visto como una dualidad y  no como algo por si mismo. Si pensamos en las maneras en las que el arte y la joyería tratan este tema, lo más probable es que la mayor parte del tiempo el cuerpo femenino sea tratado como un objeto de deseo. Y eso significa que la manera en que los otros ven la pieza es casi tan importante como la pieza en sí. El objeto es completo cuando cuando es en efecto el deseo de otro.

Mi querida estaba desnuda/ Conocedora de mi corazón/ no se había dejado sino sus joyas sonoras/ y este rico atavío le daba el aire triunfal / que las esclavas moras saben tener en sus días felices.

Charles Baudelaire ‘Las joyas”, Poemas eróticos, antología de Las flores del mal

Este texto de Baudelaire llamado ‘’Las joyas’’, es un claro ejemplo del funcionamiento de la joyería como un signo de deseo. Estas joyas representan algo muy claro- un deseo sexual- pero no ponen en primer plano el deseo sexual de su amada, sino el de Baudelaire. Se compone entonces una triada entre el objeto que simboliza el placer, que a su vez necesita de alguien que lo mire y que reconozca la situación. La joya entonces, al jugar con la idea del disfrute sexual, compone un diálogo entre tres elementos: el cuerpo, la joya y otro que es seducido (que puede ser visible o no).

Pero estamos atravesando una era donde estos discursos se están desarmando, y el deseo ya no está marcado por dualidades complementarias. Ni las masculinidades ni las feminidades son de una una sola manera, ni tampoco son las únicas. Dentro de este panorama social y cultural en ebullición es posible encontrarnos con diversas manifestaciones artísticas que dan cuenta de estas marcas de época. Y el campo de la joyería es a menudo un espacio de reflexión sumamente interesante, en especial por el papel fundamental que juega el cuerpo.

Barbara D’Ambra y Constanza Sorella son dos joyeras / artistas / diseñadoras argentinas cuyas colecciones de piezas de joyería le dan un toque extremadamente atractivo a la  representación del disfrute y el placer. El trabajo de ambas se aborda un mundo que tematiza el deseo y el erotismo sin la necesidad de caer en binarismos o dar cuenta de una falta. Sus piezas son sensuales, e incluso humorísticas, y rompen con las previsibilidades acerca del cómo tratar estos temas.

Insinuazioni es la colección de Barbara D’Ambra, quien fue seleccionada en Schmuck dos años consecutivos. Consiste en una serie de piezas en blanco y negro hechas de resina que, tal como lo dice su nombre, insinúan varios toques eróticos. Esta insinuación se compone de un movimiento muy sutil, que genera la sensación de comprender lo que estamos viendo, mientras permanece en el plano de alusión. La obra juega entonces con la abstracción probando sus límites. ¿Es posible erosionar y deformar un objeto mientras todavía significa lo que la artista quiere?

Las piezas están compuestas por diversas formas geométricas (círculos, rectángulos y cuadrados) frente a las cuales se despliegan volúmenes orgánicos, invitando a ser acariciados por los dedos. Lo que parece ser un elemento natural, el producto de una contingencia, en realidad es algo extremadamente calculado.

Este juego calculado con los volúmenes, hinchados / hundidos, se puede leer como una inversión de las morfologías características de varias zonas erógenas del cuerpo humano. Quisiera en este punto establecer un paralelismo entre las morfologías insinuantes de D’Ambra y un texto de Bourdieu llamado ‘’La dominación masculina’’. El ensayo gira en torno a los colonos de la Cabilia y analiza la construcción social de la sexualidad, que encuentra su realización en el erotismo. Allí, él trabaja con las diferentes formas de nombrar y metaforizar lo relacionado con ese universo sexual y el estudio de todas las palabras que explican las diferentes morfologías y sus asociaciones. Por ejemplo, todo lo que se refiere a la hinchazón son símbolos vinculados a la feminidad, porque representan diferentes manifestaciones de plenitud vital. Cuando D’Ambra trabaja con volúmenes redondeados, se pueden leer como atributos feminizados precisamente porque compartimos ese universo simbólico. La cosa cambia radicalmente cuando leemos esos volúmenes junto con su color (aunque un aspecto no es indivisible de otro); mientras que el blanco generalmente se asocia con lo puro, el negro apunta a lo femenino ya que se equipara al secreto y a cierta idea de campo mágico.

Así que, cuando sus broches (los que emulan una vagina) son blancos, intercambian esa simbología que se establece en torno al color y la forma. A su vez, según Bourdieu, la vagina “debe su carácter fatal y maligno al hecho de que se la considera como un espacio vacío, pero también como una inversión del falo”, y sin embargo lo que D’Ambra crea es un objeto completo.

Es una superficie completa sobre la que se elevan ciertos volúmenes y, precisamente por eso, no constituye ningún vacío. El conjunto entre volumen, color y plenitud hace que el objeto continúe siendo una abstracción de la genitalidad femenina, pero sin requerir del falo para que sea leída como tal.

Sus volúmenes son un éxito en la medida de lo que se proponen; ella define a la “insinuación” como la posibilidad de penetrar en un espacio estrecho. Más allá de la clara connotación sexual, sus piezas simulan que pueden ser penetradas, cuando la verdad es que no, o al menos no del todo. Aquellas que están llenas son realmente imposibles de penetrar más allá de lo que permite la superficie. Por eso es un movimiento calculado, porque simula algo que es imposible, y el poder y el éxito de las piezas reside en esa simulación en la que tenemos menos libertad de la que realmente creemos. Sus piezas se cierran en sí mismas y no necesitan de otro para ser completadas. Pero sí nos invitan a pasar por ellas, a disfrutar de su superficie y vivenciar una experiencia sensual.

Constanza Sorella crea piezas que no tienen un uso específico. La serie se compone de broches y objetos de mano, donde todas juegan con un mismo elemento: el pelo liso y castaño que remite al de la artista. Y eso no es todo; en las sesiones de fotos estos objetos, especialmente los broches, aparecen localizados en diferentes zonas erógenas del cuerpo.  

¿Qué significa tener pelo colgando de un pecho o del área púbica? O más bien, ¿qué significa tener pelo colgado de cualquier otra parte del cuerpo donde este no es, usualmente, visible? Y, sobre todo, ¿qué implicaciones tiene ese pelo que emula al de la autora de esa pieza?

Con un humor intrínseco, la obra de Sorella disloca la noción de lo que debería y no debería mostrarse del cuerpo. El uso del cabello, y ese cabello específico, nos acerca a un universo del fetiche. Y aunque vista desde la perspectiva del fetiche, la tricofilia (el placer causado por el cabello) es extremadamente inocente, es innegable, por más inocente que este fetiche sea, el shock que provoca ver pelo colgando en esas áreas del cuerpo.

Las piezas generan la sensación de que Rapunzel repentinamente decidió mostrar su lado masoquista, y dejó caer todo su hermoso pelo en su zona púbica.

O, si vemos las piezas que se cuelgan en los pechos, estas podrían tranquilamente pertenecer a una stripper que decidió generar repulsión o rechazo y le agregó pelo a sus típicas pezoneras. Básicamente, la idea de que la sexualidad es algo puro o impuro, que es seria y que niega la convivencia con el humor, en el trabajo de Sorella se destruye completamente. Las piezas siguen siendo sensuales porque buscan explícitamente ser tocadas. Eso sí, disfrutar de la sensación de tocar ese pelo, dependiendo de la ubicación de la pieza, puede ser algo inocente o no.

Al igual que la obra de D’Ambra, estas piezas no son un espacio vacío; no necesitan otra cosa para completarlos. Ambas artistas pueden ser comparadas en este punto; trabajan con las nociones de erotismo y disfrute de una manera bastante original, que resuelve la necesidad del otro y no cae en la noción de objeto de deseo. Estas son piezas que se ofrecen a sí mismas sin una asimetría aparente, por lo que podemos disfrutarlas como iguales y no como objetos dominados.

Pero esa dislocación también genera cierta violencia, porque las interrupciones son esencialmente violentas. En este punto la función de la joyería puede ser similar a la literatura; citando a Deleuze, “con Sade y con Masoch la literatura sirve para nombrar, no al mundo porque ya está hecho, sino a una especie de doble del mundo, capaz de recoger su violencia y su exceso. Se dice que lo que una excitación tiene de excesivo está, de alguna manera, erotizado. De ahí la aptitud del erotismo para servir de espejo al mundo, para reflejar sus excesos, para extraer sus violencias pretendiendo “espiritualizarlas”, y ello tanto mejor cuanto que las pone al servicio del sentido”.

Podemos afirmar entonces que, este tipo de trabajo (y seguro que existen piezas similares en todo el mundo) claramente puede ser entendido como un reflejo de este tiempo, donde el discurso de la sexualidad se está repensando constantemente y emergen nuevos enfoques. El trabajo nos llama a reflexionar sobre cómo nos acercamos a la joyería, qué usos hacemos de ella, qué cosas pensamos que debemos o no debemos colgar en el cuerpo y cómo podemos jugar con esas piezas.Quizás, a veces, esto pueda parecer un tanto violento, tal vez genere rechazo, o admiración. Pero una de las performances más fascinantes de la joyería contemporánea es su capacidad para reflexionar sobre sí misma y sobre el mundo en el que vivimos. Bienvenidos, pues, a todas estas piezas. Y no queda nada más que ¡disfrutarlas!